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¡Feliz día del payaso peruano!

Hoy es el día del payaso peruano.

Siempre que puedo les pido a mis alumnos que me cuenten un poco de su experiencia para así promocionar más los talleres que abriré pero esta vez deseo compartir mi experiencia a modo de terapia y celebración.

Ser payaso no es pararse a contar chistes o burlarse de la condición de alguien, menos del físico, salud mental, incapacidad, habilidad o coeficiente intelectual. Si piensas que un payaso es eso, entonces chau… no mentira, quizás en lo que escribo puedas encontrar algo que te guste como no, pero eso ya es tu responsabilidad así que siéntate y disfruta. Tampoco considero que el payaso sea alguien grotesco o que todo lo vea amor y paz. El payaso tiene de todo un poco pero lo que no puede tener es maldad a punto de dañar a otras personas, quizás es por eso que un payaso cae tan bien, sin embargo la sobrecarga de maquillaje ha hecho que esa imagen cruce la linea de lo lindo a la grotesco (citando especialmente a IT) y que muchos niños y adultos tengan traumas y fobias llamado «coulrofobia». Seguramente y porque alguien ha tenido experiencias negativas donde un payaso pone apodos, es que muchas veces somos mal vistos y nos lapidan a la primera sin siquiera conocer nuestro trabajo a profundidad o al menos, que es lo que vamos a ofrecer.

Vaya que el payaso me ha salvado de muchas cosas, como por ejemplo de recaer en el estrés máximo que me llevó a tener parálisis facial un año antes de estudiar por primera vez esta técnica tan personal y liberadora. El payaso me salvó muchas veces de caer en la depresión tras la muerte de un familiar cercano o amigos que ya partieron, decepciones personales, el quedarme sin trabajo fijo o lo que es peor aún: sabotearme creyendo que no soy bueno en lo que sea que haga. Se dicen muchas frases como: «la procesión va por dentro» «el payaso ríe por no llorar» y creo que es más que eso. El payaso o clown como quieras llamarlo, te invita a reconocerte como persona, mirar hacia adentro y descubrir como te sientes en este momento de tu vida y aceptarte con todo lo que eres, lo que tienes y lo que cargas. Una vez que reconoces todo eso y mientras vas jugando y no juzgando, lo abrazas quieras o no porque hay ejercicios fuertes que te hacen querer dejar de lado el mundo de las narices rojas, sin embargo si no lo enfrontas ahora ¿cuando será? Y una vez que ya lo sujetas fuerte, es momento de soltar transformándolo en un acto escénico que te permita compartir con el público. Realmente liberador y plenamente pacificador. Como cuando tienes la sensación de sacarte un «conejo» y no lo consigues hasta que una vez suelto, paz absoluta y te liberas… así, incluso te das el lujo de comentar «oye que tal conejazo que me salió». Obvio que debemos encontrar la comedia dentro de todo, pero eso es a medida que vamos avanzando.

El teatro en general no está bien visto en Perú porque se tiene el pensamiento que no es algo que da de comer o que es exclusivo de «caviares»; nada más alejado de la realidad. Sin embargo por tontos prejuicios es que en particular, he vivido la poca valoración de este arte con gente muy cercana hacia mi, no dándome el lugar que correspondía, negándome, avergonzándose e incluso tengo amigos que les ha pasado lo mismo y en ese entonces me siento mas tranquilo porque sé que es algo que nos pasa en algún momento.

Por otro lado y dejando el drama, el clown me ha llevado a lugares realmente inimaginables, desde lugares de extrema pobreza, lugares con pacientes de enfermedades incurables hasta la misma cárcel dictando talleres para los internos. Agrego también que me ha llevado a conocer muchas regiones del país, volviendo incluso en más de una ocasión, dictar taller en la década de América, la UNMSM y ahora en Adex. Y no sólo hablo de lugares físicos, sino tambien de lugares emocionales porque al terminar una presentación o taller, que alguien sin conocerme se acerque con una gran sonrisa o lagrimas en los ojos para agradecer por lo que he llevado porque es justo lo que necesitaba, es algo que realmente no tiene valor y me permite recordar muchas veces unas reglas básicas de la comunicación: empatizar, escuchar, observar, pensar, cuestionarse, volver a pensar, sentir, identificarse, comprender y comunicar. Empatizo conmigo mismo y tambien con los demás.

Mantener el espíritu de clown no siempre es tarea fácil porque somos seres humanos al fin y al cabo, pero la técnica es tan efectiva que nos ayuda a trascender más allá de donde aprendemos y entrenamos clown y por eso enfrentamos los problemas de la vida con menos estrés, con preocupaciones como todos, pero quitándole el peso necesario para que no nos pese tanto. Eso no significa restarle importancia a las cosas que nos suceden en la vida, sino que aprendemos a canalizar la energía de una mejor manera, sonreír y agradecer por lo que va pasando aunque no entendamos en el momento; igual el clown es un poco más lento que una persona «normal» así que por ese lado, no hay problema.

La mirada del clown es bastante abierta, como su corazón también lo está, listo para sobresaltarse cuando tenga una idea de un proyecto, número nuevo o como noticias gratas de hace días que me hacen pensar que elegí el camino correcto, difícil si pero el correcto.

Coincidentemente en octubre de este año se cumplen 10 años de haber llevado mi primer taller de clown y si miro al pasado, agradezco el que me hayan cancelado el viaje y residencia a República Dominicana porque seguro, mi historia sería otra. Agradezco a la parálisis facial porque sin ella, el médico no me hubiera recomendado hacer algo que me relaje y no hubiera recordado que quise estudiar clown y no estaría aquí compartiendo esta experiencia de lo que es ser clown para mi y es que es más que unas letras frente a una pantalla, es más que eso, si sintieran como late mi corazón mientras escribo esto, entenderían de donde viene tanta pasión y hacia donde deseo que llegue. Tenemos también la valla muy alta por grandes exponentes del arte del payaso en el país y aunque no me considere un gran payaso, creanme que trabajo todos los días la creación de nuevos espacios como ¡Qué Payasos!, en nuevos números y en sentirme más orgulloso conmigo mismo y luchar hasta ser el gran payaso que yo mismo quiero ser porque hay que tener ambición de la buena.

Hoy 25 de mayo, todos los clowns, clauns, payasos o como quieras llamarlos o escribir, de todas las escuelas y técnicas, con mucha o poca experiencia, con aciertos y desaciertos, con buenos números y otros no tan buenos, con originales presentaciones, con minimalistas presentaciones y hasta copiando rutinas de payasos que admiran hasta ir encontrando cada vez más su propia esencia, celebramos nuestro día y sólo te pido que si los ves por ahí en las calles, en fiestas, en oficinas, en hospitales o en tu casa, míralos bien a los ojos, no los juzgues, ábreles tu corazón y dales permiso para jugar contigo porque estoy seguro que también están esperando tu mirada para jugar y contar juntos una gran historia. Una que pueda salvar al mundo de un ataque aliénigena, puede ser también un viaje al centro de la tierra o quizás una historia en la que pueda salvarte de alejarte de ese niño interior que todos llevamos dentro.

¡Feliz día del payaso peruano!

– Henry Peláez Rosales | Chapasa –

Orgullosamente payaso.

PD: Terminé de escribir esto faltando apenas dos minutos para el 25, con muchas correcciones encima y mucho óxido por escribir después de tanto.

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