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El clown y el mundial | Rusia 2018

El 15 de noviembre del 2017, Peru clasificó a un mundial después de 36 años y eso ya todos lo sabemos. Sabemos también todo lo que pasamos: tristezas, amarguras y soportamos burlas por montones. Sin embargo eso no hizo que perdiéramos la esperanza de volver a estar presentes en un evento de tal magnitud.

SARANSK, RUSSIA – JUNE 16: General view inside the stadium as the teams line up prior to the 2018 FIFA World Cup Russia group C match between Peru and Denmark at Mordovia Arena on June 16, 2018 in Saransk, Russia. (Photo by Jan Kruger/Getty Images)

El 16 de Junio fue una de esas fechas que quedará grabado en la memoria de muchos. No sé ustedes pero yo casi no pude dormir el día anterior y cuando estaba a una hora de empezar el partido, me aliste como nunca lo había hecho antes de ver un partido. Me duche como si fuera a tener una cita importante, me afeite cuidadosamente, me peine y hasta planche mi ropa para usar en el partido. Lo curioso es que no salí de casa, tranquilamente podía quedarme en pijama y nada malo pasaba pero era tal la emoción que no podía ser para menos. Previo al partido me compartieron un video de una marea roja por las calles de Rusia alentando a la blanquirroja y me emocione, sonreí y añore estar ahí.
Cuando prendí el televisor y veía el estadio lleno en su mayoría de peruanos, sentí ansiedad, quería que el partido comience ya y claro, deseaba que el equipo debute ganando su primer partido.

Cuando vi el estadio Mordovia Arena en Saransk, la primera imagen que se me vino a la mente fue el estadio nacional José Díaz (y es que por afuera es tan parecido que era inevitable compararlo) y cuando la selección ingresó al campo de juego, mis ojos se agrandaron, se maravillaron por todo lo que estaba viendo y le pedí a mi mamá que me pellizque porque no podía creer lo que veía desde casa ¿Y el himno nacional?

Mano al pecho cogiendo el escudo de la FPF y gritando (si, gritando) el himno peruano. Ya no importa si desafinaba o no, mi euforia por gritar el himno junto a millones de peruanos repartidos en el mundo se hizo cada vez más grande y sin mentir, se me escaparon un par de lagrimas para luego lanzar un «Vamos Perú, carajo» y aplaudir mientras veía al equipo danés cantando su himno con poca emoción como lo hicimos nosotros.

La imagen del primer tiempo y como Cueva lloraba lamentándose por errar el penal y como el equipo salía a contenerlo, me hizo recordar mucho al clown y su eterno viaje previo a presentarse en escena.

Para hacer comedia, hay que conocer nuestro drama y en el clown más todavía porque hablamos desde el corazón, con nuestras propias experiencias.

Pueden ser experiencias de ayer, de la semana pasada o de hace 36 años. En ese tiempo, procesamos todo lo ocurrido, sufrimos, nos divertimos, asimilamos, entendemos y nos amistamos con nosotros mismos y empieza el proceso de creación hacia alguna rutina de humor que tiene mucho de nosotros y muchos matices guiados por nuestros maestros y directores hasta que al fin nos sentimos listos.

Preparamos nuestros elementos, nuestro cuerpo, nuestra voz y alistamos nuestra ropa, la planchamos y cuidamos que ningún detalle se nos vaya a escapar y es que ahora nos toca jugar a nosotros. Nos sentimos como la selección porque tenemos a muchas personas que han pagado su entrada para vernos en acción.
La sensación de salir al escenario para mostrar por primera vez un nuevo material, es casi como ver a la selección en el mundial. Tus pupilas se dilatan, te maravillas por todo, te dan ganas de gritar y entregarlo todo en la «cancha». Todo está tan pauteado que quieres que a la perfección, sin embargo cuando hay un error, es buen momento de aprovechar y brillar más y al igual que Cueva, cuando se acaba el tiempo, tendrás a alguien alentándote a mejorar.

Has vuelto a jugar después de mucho tiempo, te has enfrentado a algo nuevo por más que lo conozcas desde hace tiempo y siempre se puede aprender algo nuevo.

El clown y el futbol tienen algo maravilloso y es que nos lleva por una montaña rusa de emociones y pasamos del llanto a la risa en cuestión de segundos o podemos mezclar ambas y aún no saber porque nos ocurre eso.

Henry Peláez | Chapasa
18 de Junio – 21:19 horas.

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