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La ley de Stitch y el primero soy yo

Publico un video con muñecos de Stitch promocionando mi taller de Clown y me escriben dos seguidores a pedirme que “no sea malo” y que sortee los muñecos, les digo que si se meterán al taller y me dicen que no, uno dice que si sorteo los Stitch, pensará en la posibilidad de meterse. Consulto a mis seguidores si sorteo una beca a mi taller ni bien llegue a los 4 mil seguidores y me dicen que sortee la beca de una vez porque esa meta no será posible (tengo 3075 seguidores) y cuando les consulto porque no se matriculan si están interesados en el taller y me responden que no tienen dinero pero si las ganas. Aún ellos no saben que no tengo el mínimo de alumnos que necesito para permitirme sortear una beca.

Me llama una empresa que está en crisis por la nueva llegada de un jefe que está asustando a todos con el despido y me piden que haga una jornada de integración pero que no tienen dinero para pagarme siquiera los pasajes y me prometen que esta actividad será una ventana para más trabajo.

Consulto a un viejo amigo gerente de una empresa que se encarga de vender buen clima laboral a su cliente interno si quieren un día con técnicas teatrales para reforzar su clima laboral e integración y me dice que si pero que su presupuesto sólo se basa en ofrecerme un almuerzo y que por eso han decidido no contar con otros actores. Estos dos últimos casos no me afectan porque es un caso común con el que me encuentro constantemente con entidades privadas y publicas.

Eso me hace pensar que el cliente y las personas, solo ven sus beneficios personales y no esta nada mal, sin embargo ven algo como a corto plazo y no lo ven como una inversión a largo plazo.

Que yo sortee el Stitch, no hará que pierda un muñeco de mi colección, hará que mis seguidores pierdan el real impacto que estoy construyendo que es el arte y su poder de ser una mejor persona.

Que regale una beca no me hará mejor o peor persona, al contrario reforzara la pereza de los futuros alumnos a que el profesor les resuelva las cosas o que en todo caso, se las hagan más fáciles y eso aplicará para la vida y por el contrario no tendrán el espíritu de lucha por conseguir algo basándose en ciertas reglas como por ejemplo llegar a cierta cantidad de suscriptores. A ambos casos les llamo la Ley Stitch porque todos quieren ser premiados sin siquiera ver de que trata, sólo quieren un premio y ya.

Por último que dos empresas busquen cambios de actitud laboral en sus trabajadores con diferentes estrategias como persuadir mediante el despido o promover el buen clima laboral sin capacitar constantemente o reforzar ello con talleres (el que crean conveniente) no hace más que aumentar la cifra porcentual de personas que quieren el cambio pero no quieren ser parte del cambio.

Aumenta tambien el porcentaje de lo que yo llamo el “maquillaje” por fuera todo bonito y por dentro vemos la realidad. Queremos que nadie nos critique y creamos una fachada agradable para todos pero en el interior del hogar, todo es un caos que solo nos lleva a crear vínculos tóxicos tanto en el ámbito personal como en el ámbito laboral. Y a ambos casos les llamo el “primero soy yo”, su nombre habla por si solo.

Hago un mea culpa también y me cuestiono que estoy haciendo mal para no tener la llegada o convicción a las personas y empresas y en lugar de desmotivarme, me invita a buscar nuevas estrategias y preguntarme una y otra vez ¿COMO PUEDO HACERLO? ¿CÓMO HACER QUE LAS EMPRESAS QUIERAN CONTRATAR MIS SERVICIOS? ¿CÓMO HACER QUE LAS PERSONAS QUIERAN ESTAR EN EL TALLER Y PODER PERMITIRME SORTEAR BECAS?

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