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Día mundial del teatro

Cuando mi maestro de actuación David Carrillo nos hablaba que el teatro es un legado de cientos de años y nos compartía con pasión que nada sobre las tablas nos pertenece, me quedé pensando en el respeto y amor que le debemos al teatro y hacia aquellas personas que dieron su vida para que las artes escénicas no mueran y sigan trascendiendo con el paso de los años.

Carlos Celdrán es el encargado de dar el mensaje hoy DÍA MUNDIAL DEL TEATRO y se refiere a algo similar: “antes de empezar la carrera de actuación, los maestros y actores ya estaban ahí; habían construido sus casas y sus poéticas sobre los restos de sus propias vidas”. Muchos actores y maestros pueden ser conocidos o realmente no y ambos tienen valor pues construyen desde su propia perspectiva un teatro cada vez más grande para que el público pueda viajar hacia ese mágico y vivo mundo que se representa sobre las tablas. El teatro nos muestra una realidad a diferente escala y cuando acaban las clases (para los que estudiamos teatro) y cuando acaba una obra (para el espectador) empezamos a sumergirnos en un mar de reflexiones, preguntas, sueños y revelaciones que nos vuelve más humanos. 
Desde que llegue al teatro por casualidades de la vida aun sabiendo que quería hacer esto desde que estudie a la par periodismo, he descubierto infinidad de cosas como por ejemplo que un objeto puesto en el escenario no debe ser movido por nada del mundo ni siquiera un centímetro porque eso está colocado en ese lugar por algún motivo. Aprendí que los textos escritos por los dramaturgos se respetan, que la escenografía, vestuario, utilería y los actores en escena, componen un universo tan perfecto que merece ser admirado por aquellos que están tras de la cuarta pared en sus butacas. Aprendí que la experiencia teatral no solo es lo que dura el espectáculo, sino todo lo que hay desde antes, desde la promoción del espectáculo y es más, desde la primera convocatoria a los actores y si vamos más atrás aún, desde la concepción del proyecto y es que eso se verá reflejado en el resultado final y será una experiencia alucinante no sólo para el publico, sino también para los actores, directores, productores, escenografos, luminotecnicos, sonidistas, vestuaristas, etc.
Aprendí que el teatro no nos pertenece, que sólo somos seres de transición que prestamos nuestros cuerpos y almas para hacer visible una historia que busca ser contada y que muchas veces nos mimetizamos con los personajes y con las obras teatrales. 
Aprendí que los ejercicios de actuación, improvisación, clown, música, etc, no nos pertenecen, quien quiera apoderarse o apropiarse de algo en particular está fallando al principio básico de todo ser vivo: compartir. 
Aprendí que todos somos indispensables, siempre y cuando nos lo ganemos con talento, perseverancia, constancia, aprendizaje, humildad y una vez más, compartiendo. Aprendí que el teatro es una muestra de amor tan perfecta porque nos desprendemos de nosotros mismos para representar a alguien más, seguramente a alguien que no nos gustaría ser pero que justamente, es ese acto de amor el que nos motiva a conocer el otro lado de la historia. 
Dejar de ser uno mismo, para ser otro, puede ser el acto más puro de hacer teatro.
Siempre estamos compartiendo teatro, siempre estamos haciendo teatro porque nos sentimos libres de hacer lo que queramos y eso nos da el teatro, libertad.

A mis profesores, gracias por sus enseñanzas, sus palabras, sus momentos conmigo, a las llamadas telefónicas, a enseñarme con el ejemplo, con la firmeza de sus palabras y con lo dulce de sus actos, a las ojeras y sus innumerables anécdotas. 
A mis alumnos, gracias por la confianza, por dejarse guiar, por retarse, por retarme, por cuestionar, por no esperar nada de nadie, por formar alianzas entre compañeros. Sólo no dejen que el ego les gane y que nada ni nadie los prive de sus cosas ni de querer hacer teatro donde lo consideren, por eso se forman en esto, porque es del mundo, el teatro es tan horizontal como las sábanas que cubren nuestros sueños. 
A mis colegas, gracias por inspirarme a seguir haciendo más cosas, por no desfallecer, por las convocatorias, por aceptar mis propuestas, por esas cervezas revolucionarias para cambiar el mundo desde un escenario, por esos abrazos sinceros, por las bromas con y sin censura, por no dejar de crear, por no dejar de creer, porque pueden haber muchos grupos teatrales pero las ganas de crear supera y vence cualquier nombre o titulo, eso es digno de admirar.

Al público por ir al teatro, por incentivar a más personas a ir, por escribir contando su experiencia, por no perderse un espectáculo y por alzar la voz en cuanto algo no les parece, es toda una retroalimentación que espero no se pierda más. Gracias por las recomendaciones, el boca a boca es un marketing tan efectivo que se lo queremos agradecer poniendo en escena lo felices que somos creando y compartimos con ustedes ese proceso de felicidad que tuvimos creando el espectáculo que noche a noche van a ver.
Y a todos ellos, gracias por sus ojos iluminados cuando hablan del teatro, a la sonrisa que se dibuja cuando algo les gustó o a su ceño fruncido por algo que no les gustó, eso demuestra la importancia que le dan a tan bello arte que no nos pertenece pero que lo hacemos tan nuestro.

Gracias teatro, por compartir, por no dejar que la luz se apague. A los que se fueron, millones de gracias, el teatro sigue y seguiremos en pie.

– Chapasa – 
27 de Marzo | Día mundial del teatro 2019

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