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El teatro es para pitucos

Last updated on julio 4, 2020

«El teatro es para pitucos»

Quizás muchas personas piensan lo mismo. Esa frase me la dijo mi madre cuando le dije que quería dedicarme al teatro y dejar mi carrera de periodismo.
Ahora ya con los años que llevo dedicándome a esto, me doy cuenta que el teatro no entiende de clases sociales, sino, no habría teatro callejero ni agrupaciones teatrales en los barrios y en zonas alejadas de “la sociedad moderna”. Siempre habrá ese loco soñador y agrupaciones soñadores que tienen algo para decir.
¿Cuáles serán las causas para asociar el teatro con la gente acomodada o como llamamos en Perú “pituco”? Una vez alguien me dijo que es porque va pura gente “blanca” y ¿qué? ¿No hay gente “blanca” en los barrios y en distintas regiones del país? Seguramente es gente con plata. ¿No hay acaso emprendedores y empresarios con mucho dinero en diferentes zonas de la capital que no sean de los llamados barrios de clase alta?
Y así seguían las excusas y cuestionamientos. Pero hay realidades que se pueden repetir en distintas partes del mundo. Por ejemplo, en España, según el estudio publicado por el Observatorio Social de “la caixa” titulado: “El consumo cultural: ¿cuestión de gusto, o de precio? Existen otros factores como el desinterés o la educación que influyen en el consumo de este tipo de ofertas en España y me atrevo a decir que las ofertas alcanzan a un nivel global.

Hay muchas personas talentosas que pueden mostrar su arte en el colegio del barrio, en las zonas más vulnerables o también en las zonas más pudientes, sin embargo un recurrente es el desinterés siendo completamente sincero.
Y el desinterés no viene tanto de no querer ir a esos espectáculos (sino no veríamos a aquellos que no desean ir a nuestros shows gastando un dineral yendo a conciertos de sus artistas favoritos o yendo al cine a ver la película del momento). El interés existe más que todo por la experiencia, por el “por lo mismo y hasta por algo menos obtengo algo de más calidad, además a ti te veo en cualquier momento”.
Y ojo, eso pasa en toda clase social, el desinterés no discrimina y eso conlleva a la lucha constante de los artistas de reinventarse, mostrarse y hacer que cada vez más conozcan nuestro trabajo.
El artículo presentado por La vanguardia de España también, da cuenta que uno de los factores también al momento de rechazar espectáculos teatrales (aunque yo lo llevo más al teatro), es la apatía. Esta parte la entiendo como público porque siendo honesto, antiguamente habían textos muy sobrecargados de palabras complejas que obvio eran el cotidiano de ese entonces, en la época del romanticismo, renacentista y otras expresiones que a lo largo del tiempo se han convertido en un clásico y es por eso que cuando se habla de de teatro con alguien que nunca lo ha experimentado en vivo y en directo, inmediatamente pensará en obras tipo Shakespeare y en textos como el clásico “ser o no ser, he ahí el dilema” y actuaciones dramáticas que parecieran ver sufrir al actor en escena haciendo que la apatía y falta de interés, sea mayor ante las ganas de ir a ver un espectáculo cultural.
Sin entrar en temas más profundos y dejando de lado la falta de recursos económicos o diferencias sociales, lo que nos falta es asociar la educación con la cultura, más visitas a los teatros, más textos por interpretar en una puesta en escena. Más adaptaciones y/o versiones de cuentos clásicos hasta de corte infantil en las escuelas, en el barrio, en las familias, solo así haremos que se despierte el acercamiento a las puestas teatrales y también, el interés de más personas apostando por la carrera de las artes escénicas.

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