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No te limites ni te disculpes

Este no es un post motivacional ni nada de esas cosas, solo busco expresar la idea que tengo ante algunas preguntas que tenía en mi cabeza y quizás te sirvan.

Partiendo de la premisa que un actor puede encarnar distintos papeles de ficciones y también distintas profesiones previamente estudiadas ¿Por qué no puede aplicar esa cualidad camaleonica en su día a día para hacer distintas cosas y mostrarlas en las redes sociales a manera de videblogs?

Cuando les conté a varios compañeros (un muy posible gran error, exceptuando a los que me apoyaron) que me gustaría expresarme en las redes hablando desde teatro hasta distintas formas de preparar café, viajes, parrillas y un largo etcétera, empezaron a decirme que ¿cómo iba a hacer esas cosas? que debo centrarme UNICAMENTE en un tema. Automáticamente dejé que sus cuestionamientos, se conviertan en los míos y por ende empecé a dudar de lo que quería hacer. Hasta que me di cuenta que la versatilidad que me da el ser actor junto con la libertad de expresarme, hacen la química perfecta para hacer lo que me venga en gana.
Y es que en la vida me he encontrado con gente igual que yo con las mismas ganas de hacer varias cosas y con muchas dudas de igual manera. Una de las las peores cosas que dejan estas dudas es que conforme pasan los años, uno no las hace y luego se arrepiente.

Pero hay una peor cosa a corto plazo y es que una vez que entra la duda generada por terceros apagando el entusiasmo, uno empieza a pedir disculpas por sus ideas. Y acá aparece una frase que divide a las personas por igual: Más vale pedir perdón que pedir permiso.

Decía Kant que la razón «necesita libertad». Ciertamente, para acertar o errar, debemos al menos tener la potestad de elegir en cada momento el camino que más nos seduzca. Sin abusar de las situaciones, cada uno sabe cuándo empujar para abrirse paso sin recibir una autorización previa. Así que si, como dicen los expertos, el fracaso es el mejor maestro y como en el clown, el fracaso es el éxito del payaso, es en las caídas donde realmente nos conocemos y aprendemos. ¿Por qué no dejarnos guiar por nuestro instinto y actuar en base a nuestras convicciones como una forma de ejercer la libertad, pero también de reafirmarnos?

El refrán se convierte en una estrategia valiosa en aquellas situaciones en las que pedimos permiso sobre algo demasiado importante para nosotros. A veces, no dar tiempo a quien le contamos nuestras ideas o proyectos, precisamente para que no pueda rechazar nuestra propuesta, es fundamental.

Es por eso mismo que en mi caso, me dejo guiar por mi instinto de hacer las cosas que me plazcan sin abusar de situaciones ni de personas claro, es el camino que me voy trazando y reafirma muchas veces que no estuve equivocado y hasta encontré una solución y se las comparto.
Como soy actor y más especializado en comedia, abarco todos los temas que deseo con humor, en algunos momentos seré más serio y formal pero no dejaré de aplicar el humor y ese es mi eje para tratar cada tema. Ya que si me limito a hacer una sola cosa (digamos que hable solo de teatro, me estoy limitando y cuando haga más cosas, la gente va a pedir que no siga expandiéndome) Y acoplando una salsa «mi personalidad es quien soy, mi actitud depende de quien es». Entonces mi actitud ante el tema del café será distinta ante el tema de viajes, pero mi personalidad de humor, seguirá siendo única.
Vayamos pues escuchando lo que nuestra voz interior nos dice. No te pongas excusas y como diría Bad Bunny, haz lo que te de la gana y perrea solo o sola.

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